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Hay algo que no se negocia cuando hablamos de empanadas: lo crujiente.
Ese primer mordisco que suena, que se siente, que lo dice todo.

Pero… ¿por qué a veces quedan suaves y otras sí logran ese doradito perfecto?
La diferencia no es suerte. Es saber cómo hacerlo.

¿Por qué algunas empanadas no quedan crujientes?

Aunque la receta parezca sencilla, hay varios detalles que hacen toda la diferencia:

  • El aceite no está lo suficientemente caliente. Si está frío, la empanada absorbe más aceite y queda suave.
  • La masa es muy gruesa. Esto evita que se cocine bien y le quite ese acabado crujiente.
  • No se deja reposar la masa. El reposo ayuda a que la textura final sea mucho mejor.
  • Exceso de humedad en el relleno. Puede ablandar la masa desde adentro.
  • No se está usando la nueva Juana Empanadas.

La buena noticia: todo esto tiene solución (y es más fácil de lo que parece).

Tips clave para lograr el crujientico perfecto

Acá van los básicos que nunca fallan:

  1. Usar aceite bien caliente, pero no que esté humeando. Podés guiarte por la temperatura ideal si ponés un pedacito de masa y burbujea de inmediato.
  2. Grosor justo: ni muy delgada, porque se rompe; ni muy gruesa, porque no queda crujiente.
  3. Dejá reposar la masa unos minutos. Te ayudará con la textura y el manejo.
  4. No rellenés demasiado. Así la empanada no se abre y tampoco humedece la masa.
  5. Usá la nueva Juana Empanadas. Este factor es clave, ¡lo digo en serio!

¿Y cómo te ayuda Juana Empanadas?

Acá es donde todo se vuelve más fácil.

Juana Empanadas es una harina que se hizo específicamente para lograr ese resultado que buscamos: empanadas doraditas, deliciosas y, sobre todo, crujientes.

¿Por qué esta harina es perfecta para empanadas? Porque la textura de la masa es fácil de manejar y ya viene sazonada. Entonces solo tenés que echarle agua tibia y, lo más importante, lográs ese crujientico sin tanta prueba y error.

Literal, es como ese “toque experto”, pero en cada preparación.

Porque cuando suena… se siente

El crujientico no es solo textura. Si bien es cierto, comer empanadas es ese momento que nos reúne; pero cuando las empanadas llevan ese toque crujiente, no solo hacen el momento más placentero: también antojan y hacen que, inevitablemente, todos quieran otra.

Y cuando lográs ese toque crujiente sin complicaciones, ¡es aún mejor!

Con Juana Empanadas, el crujientico deja de ser un reto… y se vuelve costumbre.

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